En una fusión de arte espectacular entre lo pictórico de Enriqueta y lo escultórico de Federico la Galería Aguiló en el Atajo de La Barra se vistió de fiesta bajo las estrellas, desestacionalizando la temporada veraniega.
Es la primera vez que el Atelier de Enriqueta recibe a un escultor, el que mostró sus enormes obras en los jardines del taller, lo que permitió a la gran cantidad de público que asistió admirar las obras, beber un rico vino y degustar la gastronomía de Pedro Young con su exquisita paella de verano.
Artistas ambos con gran diferencia de edad, Enriqueta, argentina, pero desde hace 17 años instalada en un rincón mágico del balneario del arte como es La Barra y Federico, oriundo de San Carlos, venido de Europa después de estar varios años allá, escultor, poeta y empresario.
Ella graduada de la Escuela de Bellas Artes Pueyrredón de Buenos Aires, con una larga carrera artística, reconocida internacionalmente y él autodidacta en la escultura, con una carrera que crece vertiginosamente.
Lo que tienen en común es muy sencillo: el amor por el arte, la generosidad de compartir, una imaginación y capacidad de creación únicas en sus diferentes estilos, las ganas de siempre ir a más y la buena onda y simpatía que los caracteriza a ambos, siempre sonríen, son amenos en las reuniones y el stress les resbala.
Da placer comunicarse con ellos, no descansan en proyectos y la humildad de ambos los está llevando muy lejos artísticamente, se potencian a la perfección.
Enriqueta a recorrido el mundo con sus obras, bienal de Florencia, Olimpíadas Internacionales de Arte de New York, seleccionada en 140 países como la única artista uruguaya, muestras en París y ya se está aprontando para el próximo invierno presentar sus obras en Madrid, Londres y París nuevamente.
Federico ha recorrido Europa, Oriente y los Países Nórdicos con su tabla de surf, siempre trabajando en el ambiente hotelero, hoy de regreso a Uruguay intensificó su creación artística y en pocos meses presenta un proyecto de su autoría el Parque Escultórico “Monte Pilatos”, que se viene desarrollando sobre la ruta 39, en las faldas del Cerro Catedral, proyecto inmerso en la naturaleza que será muy pronto un nuevo polo de atracción turística para nuestro departamento.
Esta muestra se va a extender porque el público lo ha pedido, así que aún podrán ver la serie “Las Piadosas” pintadas en acrílico de Enriqueta, mujeres expresando sus estados emocionales, en tonos grises, celestes, pastel, caracterizadas por la inclinación de sus cabezas, de largos cuellos torcidos, que evocan un sesgo de melancolía y una sensación de déjá vu, según la artista.
En el exterior verán el arte visual de Federico, influenciado por el ilusionismo, los espejos, los laberintos, obras todas realizadas con elementos reciclados, que son chatarra, que él transforma en objetos de arte.
Como dice el artista “construir a partir de lo roto o deshechado, en un proceso mágico y esotérico donde se encuentra la satisfacción de crear después de finalizada la obra”.


